Tanto
la cerámica de Talavera como la de Puente,
pertenecen al tipo de loza vidriada con decoración
sobre cubierta y pintada a mano. Esto significa
que son piezas de arcilla cubiertas de un esmalte
vitrificable sobre el que se dibuja la capa
decorativa con pincel.
Las
fases que hay que seguir para completar el
proceso cerámico no han variado a lo
largo de los siglos. Hoy en día los
pasos a seguir son exactamente los mismos que
hace 500 años, si bien no se ha renunciado
a los avances tecnológicos y a la especialización
para lograr un producto terminado de mayor
calidad. Concretamente, el uso de modernos
hornos que permiten controlar casi a la perfección
la presión y la temperatura en los procesos
de cocción (cochura), es uno de los
avances más importantes.
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1º)
Obtención y purificación de
la arcilla
Son
la plasticidad de la arcilla y la dureza
que adquiere al cocerla las cualidades
que la convierten en la materia prima
de la alfarería a lo largo de
la historia de la humanidad.
Antiguamente
la arcilla se extraía de unos
terrenos cercanos a Talavera, en
la vega del Tajo, en el vecino pueblo
de Calera. La
arcilla se sometía a procesos
de decantación y putrefacción
para obtener la materia prima que conformaba
el alma de cada pieza.
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En
la actualidad de este proceso de extracción
y purificación de la arcilla se encargan
empresas especializadas que proveen a los
alfareros de distintos tipos de arcilla todos
muy finos.
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2º)
Dar forma a la arcilla: torneado, moldeado
o modelado
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Con
el sistema del torneado se obtienen
objetos o piezas de formas redondeadas.
El torno del alfarero es un disco que
por impulso manual o mecánico,
gira horizontalmente y que lleva en
su eje una pequeña mesa horizontal,
sobre la que se coloca la pieza de
arcilla que se ha de tornear. La velocidad
de giro del torno y la presión
de los dedos hacen subir la pasta para
que el alfarero pueda modelarla. |
El
moldeado, es decir, el uso de moldes para darle
la forma deseada a la arcilla, aunque de menor
uso que el torno en Talavera, se utiliza para
piezas de superficies menos regulares y de
bordes gallonados (gallón: Labor de
adorno de molduras).
El
modelado directo fue y es la técnica
menos frecuente y se reserva para ciertos elementos
aislados, como figurillas, asas de jarrones,
tazas, etc.
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3º)
Primera cochura o “juagueteado”
| Cochura
es lo mismo que cocción, y en
este caso consiste en meter en el horno
las piezas de arcilla, para conseguir
la dureza característica del barro
cocido. |
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Hoy
en día, es habitual que tanto el modelado
como esta primera cochura, los lleve a cabo
el alfarero y que sean las piezas “juagueteadas” uno
de sus productos terminados que enviará al
taller de cerámica artística,
para que el ceramista las decore.
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4º)
Vidriado blanco o esmaltado
El
ceramista recibe las piezas de arcilla sin
ningún tipo de barniz, y para conseguir
el vidriado blanco característico de
las piezas de Talavera, sumerge cada una en
una mezcla de sulfuro de estaño y algún
fundente disueltos en agua. La riqueza o no
de la mezcla en estaño hará variar,
tras la segunda cocción, el vidriado
de color blanco a tonalidades cremosas por
transparencia de la arcilla. Esto último
más característico históricamente
en la cerámica de Puente del Arzobispo.
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5º)
Decoración pictórica con óxidos
colorantes vitrificables
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Ya
tenemos preparado el lienzo: una
pieza de arcilla cubierta por una
fina capa de sulfuros vitrificables.
La pinturas con las que pintar y
decorar sobre este lienzo que tiene
que pasar la prueba del fuego son óxidos
colorantes vitrificables disueltos
en agua, resistentes como mínimo
a temperaturas de 900º C (temperatura
necesaria para la vitrificación
de la capa de esmalte blanco). Los
colores llamados de “gran fuego” que
resisten esta temperatura y que dan
color a la cerámica de Talavera
son el ocre o anaranjado (óxido
de hierro), el amarillo (antimonio),
el azul (cobalto), el verde (cobre)
y negro (manganeso). |
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6º)
Segunda cochura
Es
en esta cocción en la que la vitrificación
de la capa de sulfuro impermeabilizará la
pieza, y la de los óxidos mostrará la
riqueza y el arte de la decoración.
En
los hornos antiguos era necesario proteger
las piezas dentro de unos recipientes de barro
juagueteado llamados “cobijas”,
para evitar su contacto con el calor directo
y con el humo y así evitar la descomposición
de los colores al quemarse. También
hoy en día, aunque los hornos ha evolucionado
mucho, si el proceso de cocción sufre
variaciones inesperadas, puede destruirse en
un momento el trabajo de días e incluso
de semanas.
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Estas
técnicas y los materiales utilizados
son los que confieren a las piezas de cerámica
de Talavera y de Puente su carácter específico.
Especialmente destacar el vidriado blanco que en “las
labores talaveranas siempre tuvo fama por su blancura
lechosa y limpia”.
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